Por Raquel Blázquez
Llegan las fechas de esta moda de Halloween y a mí me da por recordar mi niñez. Antes estos días de los muertos o las brujas no se celebraban, era una fiesta puramente americana. Y, hoy, aunque el truco o trato en España aún no se estila, muchas son las madres que se tiran de los pelos dando las últimas puntadas a unos disfraces terroríficos. A mí, en estos días, me da por volver a la infancia y recordar aquellos libros que hablaban de brujas y vampiros y que durante una época me tuvieron fascinada.
Pero hay un libro que sobresale por encima del resto. No sé en qué momento llegó a casa, pero cuando entró fue para quedarse. Hablo de "La casa embrujada" de Jan Piénkowski cuya primera edición se hico en 1979, un libro pop up realmente delicioso. Cada una de sus páginas nos llevaba a las estancias de una mansión que escondía secretos, ruidos, miradas amenazadoras y sorpresas fantasmagóricas. Un libro para descubrir, para tocar, para sentir que ha pasado a la historia, convirtiéndose en un clásico entre los libros pop up. En mi casa tiene un hueco privilegiado en sus estanterías, machacado por los años, pero imperturbable. Ha pasado por mis manos, las de mis