Texto por Rebeca Amado
Ilustración por Raquel Blázquez
Esa noche el anciano les habló de una criatura gigante y peluda que moraba en los bosques mucho antes de la llegada del hombre blanco a Canadá. Los Cowichan lo llamaban Thumkuas, después pasó a ser conocido por el nombre que le dieron los norteamericanos: Sasquatch o Bigfoot.
Entre todos los niños que rodeaban al anciano estaba Darika, la más pequeña de la tribu, que aunque no tenía muy claro si quería convertirse en la próxima narradora, no podía evitar atender a cada detalle de la historia desde el principio hasta el final. Ningún niño tenía los ojos tan abiertos como ella cuando el anciano empezaba su historia:
