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lunes, 9 de enero de 2012

Figurín-Félix-Felisa

Texto de María Bautista
Ilustración de Raquel Blázquez

El payaso Figurín salía cada tarde a la pista del Gran Circo Mundial La Ballena con el objetivo de hacer que la gente se muriera de risa. Con su melena rizada y su colorido maquillaje, Figurín contaba chistes, hacía formas con los globos y se sonaba aparatosamente su enorme nariz de mentira. Tenía una voz grave, las manos grandes y una carcajada que iluminaba la pista. Tenía también un secreto que nadie conocía.

Cuando el payaso Figurín se sentaba en su camerino, antes de irse a dormir, se quitaba la peluca y la nariz. Se desmaquillaba con cuidado y entonces, por fin, se convertía en Felisa. Nadie en el circo sabía que el payaso no era payaso sino payasa. Y todo porque en el Gran Circo Mundial La Ballena había una norma muy estricta que decía: solo los hombres pueden ser payasos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La debilidad del Forzudo

Texto de María Bautista
Ilustración de Raquel Blázquez

Nadie se metía nunca en el Gran Circo Mundial "La Ballena" con el enorme y musculoso Forzudo. Tan serio, tan fuerte y tan callado, todos los miembros del circo no solían relacionarse demasiado con aquel tipo grande y con cara de pocos amigos.

Por eso el Forzudo se había acostumbrado a encerrarse en su caravana cada vez que acababa la función, a no mezclarse con el resto, a pasarse las tardes sin espectáculos metido en su roulotte, leyendo hasta tarde todo tipo de libros: poesía, novela histórica, cuentos, ensayo. Cualquier libro que llegaba a sus manos era bueno para el Forzudo.

- Ay qué ver este Forzudo. ¡Entre lo que come y lo que lee va a terminar por arruinarnos a todos! – se quejaba continuamente el administrador del circo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El día que el hombre bala consiguió volar


Texto de María Bautista
Ilustración de Raquel Blázquez

Cada vez que comenzaba el espectáculo en el Gran Circo Mundial La Ballena, Totó, el hombre bala se preguntaba lo mismo:

- ¿Qué hago yo metido en este cañón?

Pero luego las luces del circo se encendían y todos los niños miraban ansiosos la pista vacía, esperando que todos aquellos personajes extraordinarios les hicieran aplaudir emocionados.

- Ahora, máximo silencio amigos…estamos ante uno de los momentos más difíciles de la tarde: ¡¡llega el hombre bala!!


Toda la carpa enmudecía por unos segundos, el tiempo exacto que tardaba la mecha en prenderse y activar el cañón. Entonces el hombre bala salía volando por los aires ante el asombro de todos los espectadores.
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