Texto por Rebeca Amado
Ilustración de Raquel Blázquez
El pequeño Jona era el niño más inquieto y aventurero de toda la isla sur de Nueva Zelanda. Solo tenía siete años, pero todos los habitantes de Dunedin ya sabían que Jona había nacido para ser descubridor, conquistador, inventor o para cualquier cosa que él se propusiera. Su padre, sin embargo, no estaba tan convencido.
-Este niño solo tiene pájaros en la cabeza- repetía una y otra vez.
Jona no hacía caso a esos comentarios, porque puede que tuviera muchos pájaros, sí, pero es que imaginar aventuras ¡era tan divertido!
