Texto por Rebeca Amado
Ilustración de Raquel Blázquez
Nico sostenía el frasco azul entre sus manos sin dejar de mirar la llave que estaba en su interior ¿Qué abriría? ¿Le contaría Don Nicolás como la consiguió? Las respuestas tendrían que esperar.
-Lo primero es lo primero- dijo Don Nicolás. Antes de comenzar mi historia tienes que reponer fuerzas. Vamos a merendar.
Sentados a la mesa comieron y charlaron durante un buen rato y, cuando el viejo farero comprobó que el pequeño Nico ya se sentía como en casa, comenzó su historia.



