El rey de los monos, conocido en toda la India por su arrogancia y temido por su poder, creía que nadie podía enseñarle nada puesto que él era el más sabio, y que nunca nadie podría llevarle la contraria, pues él nunca estaba equivocado.
Una mañana llegó a sus oídos que un tal Buda, al que todos adoraban y escuchaban, estaba cerca predicando sus enseñanzas sin haberle tenido en cuenta. El rey mono acudió en su busca para pedirle explicaciones.
Una mañana llegó a sus oídos que un tal Buda, al que todos adoraban y escuchaban, estaba cerca predicando sus enseñanzas sin haberle tenido en cuenta. El rey mono acudió en su busca para pedirle explicaciones.
– Señor, me extraña que siendo yo quien soy no hayáis enviado a alguien a buscarme para conocerme - le reprochó.
