Ilustración de Raquel Blázquez
La pequeña Mariló caminaba de la mano de su madre por el mercado de antigüedades de la ciudad. Por fin hacía frío y Mamá buscaba un viejo reloj de pared como el que había en su casa cuando era niña. Mariló llevaba en una mano su pequeño paraguas y con la otra agarraba con fuerza a Mamá con miedo a perderse en aquellos pasillos llenos de cachivaches.
Y es que a Mariló, el mercado de antigüedades le daba miedo, con todos aquellos extraños objetos viejos, cargados de polvo y de recuerdos:

